Festival de San Sebastián 2019: Light of my life


 

El malogrado Casey Affleck ha sufrido toda suerte de infortunios tanto dentro como fuera de la pantalla de cine estos últimos años. Sus celebradas dotes de interpretación, que le han llevado a perder a sus hijos y su mujer, a morir, convertirse en fantasma y terminar siendo olvidado (todo ello en diferentes películas), han incidido en su sempiterno papel de hombre sufriente; de macho que, no obstante, llora y padece. Como si estuviera intentando expiar los supuestos pecados de su vida real a golpe de calamidad. Las acusaciones de abuso sexual han empañado esta variada vida interpretativa y le han puesto en el punto de mira. Su carrera no ha terminado, a pesar de que ciertos grupos afirman con mucha energía que el #metoo es una fábrica de destruir carreras, pero parece algo desubicado. Tanto que ha decdidido volver a la dirección y librarse de todo aquello que le ha causado estrés estos años: las mujeres. Para ello ha escrito y dirigido Light of my life, una película en la que solo hay hombres (salvo una niña) y en la que por lo tanto no existe peligro de que le puedan denunciar más.

Light of my life es una película (muy) hablada sobre la relación de un padre (Casey Affleck, claro) y su hija (Anna Pniowski) en un futuro distópico donde las mujeres han sido masacradas por una pandemia. Un destino similar al que proponía Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006) que sin embargo remitía a una enfermedad que las volvía estériles. Sin embargo aquí no importa tanto el origen de la pandemia sino las consecuencias de est: las mujeres, por su enorme escasez, se convierten en un bien preciado y son perseguidas (aún más) por los hombres, que (suponemos) intentan secuestrarlas para abusar de ellas. Light of my life es más una pesadilla heterosexual (un mundo sin mujeres) que una pesadilla femenina (un mundo con demasiados hombres) porque la mirada de la película es esencialmente masculina. Para mayor terror femenino, la persona encargada de defedender a la única mujer que sale en toda la película es Casey Affleck, que se autoerige como un padre protector con su hija hasta el punto de convertir gran parte del metraje de la película en un recorrido de clases magistrales sobre superviviencia en el mundo salvaje que habitan.

A raíz de esto es difícil decir que Light of my life quiera contar algo. Al igual que los protagonistas no tienen un destino fijo al que aproximarse, la narración no busca un desenlace (y mucho menos un desenlace típico del cine distópico, como podría ser la búsqueda de una cura para una enfermedad). De hecho, las menciones a la situación sociopolítica del mundo tras la pandemia son muy escasas y nunca el objeto de la película. Es la relación paternofilial que se forma entre los dos protagonistas el centro de todo.

 Una película construida a través de planos fijos con tonalidades muy frías y, en algunos casos bellamente encuadrados, que sin embargo sirven principalmente a las interminables conversaciones que mantienen padre e hija, no solo sobre temas de seguridad y supervivencia, sino sobre otros asuntos tan originales como la sexualidad. No son conversaciones especialmente bien escritas, y desde luego no sirven para adornar la personalidad de unos personajes que a duras penas se alejan del cliché. Parecen más bien un intento del director de humanizar al protagonista y humanizarse a sí mismo (al fin y al cabo, el protagonista es él). Casey Affleck protector de mujeres. Casey Affleck padre modelo. 

Tampoco parece que el director sepa muy bien cómo contar lo que quiere contar. Busca una cadencia lenta, intentando encontrar la intimidad y sensación de hogar que se ha perdido en ese futuro tan terrible. Filma a los personajes pero no mira a los personajes. Es una película llena de planos exageradamente largos incapaces de decir nada. En vez de querer escuchar a sus personajes y buscar la mejor forma de hacerlo, ha elegido primero como hacer su película y luego la ha llenado de personajes y conversaciones. Intenta diferenciarse del mainstream filmando de forma flemática cada conversación pero nunca parece que lo haga porque cree realmente en esa forma de filmar y hacer cine. Más bien parece que ha intentado ocupar un nicho (el del cine de festivales) que empieza a estar saturado de películas que quieren ser distintas pero que parecen idénticas.    

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s